Las naranjas Fresaflor son símbolo de tradición y frescura. Cultivadas en nuestras fincas de San Bartolomé de la Torre, maduran lentamente al sol para ofrecer un zumo aromático, dulce y equilibrado.
Cada fruta se recolecta a mano cuando alcanza su punto ideal de maduración, asegurando una pulpa jugosa y una piel brillante. Gracias al cuidado de nuestros agricultores y al control de calidad en cada etapa, logramos una naranja natural, nutritiva y de sabor inconfundible. Fresaflor mantiene así viva la herencia citrícola de Huelva con una producción responsable y sostenible.

